En los 90, Guns N' Roses nos entregó la legendaria November Rain, un himno del rock que retrata un amor que necesita una pausa, dolorosa, para reencontrarse. Para muchos de mi generación, la columna sonora de muchos desamores. Pero no, aquí no vamos a hablar de amor… aunque algo de melancolía, eso sí que hay.
Melancolía de estos últimos años de mercados al alza, con volatilidad dormida, donde cualquiera se creía un gran inversor y hasta los peores fondos acumulaban rentabilidad. Parece que algo haya cambiado, y con septiembre llega la lluvia. De datos, claro. Ojalá también llegara algo de lluvia de verdad, que ya la necesitamos.
Lo que viene a continuación es un paseo por los datos macroeconómicos que nos está dejando este chaparrón de incertidumbre. Qué pasará con la bajada de tipos en Estados Unidos, con las elecciones, si tendremos soft landing y si el empleo americano aguantará.
El peor arranque desde 2015
Septiembre ha comenzado con el peor desempeño en los mercados desde 2015, con pérdidas significativas que han sacudido a grandes empresas. Un ejemplo destacado es Nvidia, cuyas acciones cayeron casi un 10% en un solo día, lo que equivale a una pérdida de 280.000 millones de dólares en su capitalización de mercado. Tras una recuperación parcial luego del "flash crash" de agosto, este nuevo descenso plantea preguntas sobre si los mercados están empezando a descontar una posible recesión.
UBS Wealth Management ha elevado sus previsiones de recesión en Estados Unidos, pasando de un 20% a un 25%, debido a factores como el debilitamiento del crecimiento del empleo y el aumento del desempleo en julio. Sin embargo, los mercados aún no parecen plenamente preparados para afrontar una recesión inminente.
A pesar de las crecientes advertencias, los mercados siguen comportándose dentro de parámetros históricos. El índice de volatilidad (VIX) ha registrado un incremento, mientras que sectores defensivos como el de consumo básico y utilities han mostrado cierta fortaleza. Por otro lado, sectores más vulnerables, como las pequeñas capitalizaciones y la tecnología, se han visto más afectados, con los semiconductores liderando las pérdidas, especialmente Nvidia, golpeada tanto por el mercado como por una intensificación de las investigaciones antimonopolio.
El mensaje del mercado de bonos
El mercado de bonos también ha reflejado la creciente incertidumbre. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años han caído al 3,85%, lo que sugiere que los inversores esperan que la Reserva Federal recorte tipos en su próxima reunión. Algunos analistas anticipan una reducción de hasta 200 puntos básicos en los próximos 12 meses, lo que sería el mayor recorte fuera de un entorno de recesión desde la década de 1980.
La inversión de la curva de rendimientos entre los bonos a 10 y 2 años es una señal clave. Un repunte reciente, tras un prolongado periodo de inversión, podría indicar un debilitamiento futuro, como ocurrió en 1990.
Otro factor importante es la ampliación de los spreads crediticios, especialmente en los bonos de alto rendimiento. Esto ha impactado negativamente en las pequeñas capitalizaciones, con el ETF IWM cayendo un 3%. A medida que los spreads se expanden, aumenta la presión sobre índices como el Russell 2000. En contraste, los bonos corporativos con calificación investment grade siguen siendo demandados como cobertura, reflejando una preferencia por activos más seguros.
¿Recesión a la vista?
A nivel macroeconómico, no existen señales claras que indiquen una recesión inminente en Estados Unidos. Se espera que el crecimiento del PIB para el tercer trimestre de 2024 sea del 2%, inferior al 2,8% del trimestre anterior, pero aún lejos de una contracción. La inflación podría tener un ligero repunte en el corto plazo, mientras que el desempleo se mantendría estable en torno al 4,3%.
El sector manufacturero sigue en contracción desde octubre de 2022, aunque el índice PMI ha mostrado una ligera mejora, lo que sugiere una moderada recuperación. Aun así, la caída en los nuevos pedidos indica que el sector sigue enfrentando retos importantes.
El consumidor bajo presión
A pesar de algunos datos alentadores, los consumidores enfrentan una creciente presión financiera. Las ventas al por menor han superado las expectativas, pero gran parte de ese gasto adicional se está financiando a través del crédito. Con los tipos de las tarjetas de crédito alcanzando el 21,5%, el endeudamiento de los hogares ha aumentado considerablemente. Este incremento, combinado con una tasa de ahorro en descenso, podría derivar en una situación financiera insostenible para muchos. La morosidad ha superado niveles de 2019, acercándose a cifras comparables con las de 2011.
Ante este panorama, surge la pregunta de si la Reserva Federal está reaccionando con suficiente antelación o si ya es demasiado tarde para evitar una recesión. Con la inflación PCE en el 2,5% y los tipos en el 5,5%, la Fed enfrenta una disyuntiva: recortar las tasas para estimular la economía o mantenerlas para controlar la inflación. Las decisiones de su próxima reunión serán cruciales para determinar el rumbo del mercado.
En conclusión, el arranque de septiembre ha sacudido a los mercados, y aunque no hay señales claras de una recesión inminente, la volatilidad y las crecientes incertidumbres sugieren que los inversores deben estar preparados para posibles desafíos en el corto plazo. La política monetaria, la evolución del consumo y el comportamiento de los diferenciales crediticios serán factores clave a seguir. Disfrutad de septiembre, que no nos aburriremos.